jueves, 5 de abril de 2012

LA BAHÍA DE MÁLAGA COMO PARTE DE LA EVOLUCIÓN PENINSULAR


El desarrollo de la Provincia de Málaga también tuvo lugar en una determinada era de la evolución peninsular. Al igual que el resto de la Península, estuvo influida por determinados factores que provocaron grandes cambios en el relieve.
Uno de los accidentes geográficos más destacados de la Provincia, es la conocida como Bahía de Málaga. Se originó en la era terciaria, y puede ser considerada como una pequeña parte de la evolución geológica y territorial de la Península Ibérica.
La Bahía de Málaga, también llamada ensenada, está situada en el mar de Alborán entre Torremolinos y La Cala del Moral, zonas internas de las Cordilleras Béticas.
La Bahía se dispuso en forma de estratos. Fue originada a causa de numerosos materiales detríticos, sedimentos depositados en el período Triásico. Del mismo modo,  una serie de dolomita y caliza, también originada en el mismo período, destacando la etapa Eoceno. Posteriormente, las fuerzas tectónicas que afectaron a la Península completa en aquella era, actuaron sobre el conjunto, desorganizando los estratos originados y ayudando así a crear un conjunto alóctono de materiales béticos dispuestos caóticamente. Además de un fuerte buzamiento hacia el sur, es decir, altas inclinaciones que facilitan la erosión fluvial. Por último, la Bahía continuó siendo modelada por diversos factores geológicos externos, además de grandes fenómenos eustáticos propios de la era cuaternaria que dieron lugar a un accidente que forma parte de la Península y que la identifica como zona sur de España.

ERA TERCIARIA; CENOZOICA


La era Terciaria, también conocida como cenozoica, fue la continuación geológica de la era Mesozoica. Hace 65 millones de años se desarrolló el conocido como período Paleógeno, dividido en las etapas Paleoceno, Eoceno y Eligoceno, así como el período Neógeno, también dividido en etapas que toman por nombre Mioceno y Plioceno, finalizando alrededor de hace 2 millones de años.

El acontecimiento destacado de la época es el conocido como Orogenia Alpina, una etapa de formación montañosa originada como consecuencia del choque de placas africanas y euroasiáticas.
 
El período Paleógeno destaca por los Plegamientos Alpinos, de forma que los sedimentos nuevos se pliegan y los antiguos se fracturan. Este sencillo acontecimiento da lugar a un relieve similar al que conocemos en la actualidad. Se elevan las cordilleras alpinas (Pirineos y Sistemas Béticos) al plegarse los materiales depositados en las fosas. En la Meseta, la Cordillera Cantábrica, Sistema Ibérico y Sierra Morena por el plegamiento de sus rebordes. Asimismo se forman las conocidas como depresiones prealpinas (Depresión del Ebro y del Guadalquivir). Como consecuencia de estos hechos, la Península se inclina hacia el Atlántico. La Meseta sufre un abombamiento, es decir, comienza a corromperse.

En el período Neógeno son frecuentes los fenómenos de Vulcanismo, el proceso de extracción de material desde el profundo interior del Planeta, y su derrame sobre la superficie, además de otros movimientos verticales. De este modo aumenta la actividad volcánica y se elevan y hunden determinadas zonas, originando un relieve muy similar al que conocemos en la actualidad.


ERA CUATERNARIA; ANTROPOZOICA O NEOZOICA



La era Cuaternaria, también conocida como Antropozoica o Neozoica, fue la continuación geológica de la era Cenozoica. Hace aproximadamente 2 millones de años se desarrolló el conocido como período Pleistoceno y posteriormente, el Holoceno.

Esta etapa, al igual que la Secundaria, se considera un período de calma geológica, pues la actividad destacada es el glaciarismo, que afectó a las cordilleras más altas, y en épocas posteriores favoreció el desarrollo de las más importantes terrazas fluviales: Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir y Ebro. Finalmente se desarrollan las zonas costeras, incluyendo la zona andaluza y concretamente la Bahía de Málaga, de modo que la Península Ibérica queda prácticamente tal y como la conocemos en la actualidad. La evolución nunca cesa, hoy en día la Península continúa cambiando lentamente pero siempre de forma constante.



ERA SECUNDARIA; MESOZOICA


La era Secundaria, también conocida como Mesozoica fue la continuación geológica de la era Paleozoica. Hace 225 millones de años se desarrolló el conocido como período Triásico, al que siguieron los llamados Jurásico y Cretáceo, finalizando alrededor de hace 135 millones de años.
La actividad de esta época está caracterizada por la ausencia de plegamientos geológicos originados por movimientos de placas tectónicas, por tanto no se forman cadenas montañosas. Por esta peculiar situación geológica, esta era es conocida como un período de calma geológica en el que predominan la erosión y sedimentación.
Los Movimientos Epirogénicos fueron la actividad destacada en la era. Movimientos verticales de ascenso y descenso de la corteza terrestre desarrollados con gran lentitud que pueden tener como consecuencia el basculamiento de una estructura, como ocurrió en la Península.
Tras un continuo proceso de arrasamiento se producen transgresiones y regresiones marinas. En los bordes de los macizos se acumularon depósitos calizos y de arenisca y en el exterior, depósitos calcáreos.


ERA PRIMARIA; PALEOZOICA


La era Primaria, también conocida como Paleozoica fue la continuación geológica de la era Arcaica.  Hace 600 millones de años se desarrolló el conocido como período Cámbrico, al que le siguieron los llamados Silúrico, Devónico, Carbonífero y Pérmico, finalizando alrededor de hace 290 millones de años.
En esta era se produce la conocida como Orogénesis Herciniana, un proceso geológico producido por movimientos de placas tectónicas que dio lugar a la formación de numerosas cadenas montañosas.
Tras la inundación del Macizo Precámbrico, se originan dos continentes: Paleo-Europa y Gondwana, separados por el mar de Tetys. En los iniciales períodos Cámbrico, Silúrico y Devónico, los materiales arrancados al Macizo Precámbrico cubrieron en forma de sedimento los mares paleozoicos. Cuando el mencionado movimiento tectónico tuvo lugar en el período Carbonífero, se elevaron las cordilleras hercinianas  junto al macizo Hespérico al Oeste; Macizos de Aquitania, Catalano-Balear y del Ebro al Noreste; y Macizo Bético-Rifeño al Sureste, todos ellos formados por pizarra y cuarcita. 


Finalmente, tuvo lugar el período Pérmico, iniciado hace 290 millones de años, en el que se produjo un proceso de denundación del relieve, liderado por la erosión y el magmatismo, que dio lugar a una transformación de dichas elevaciones en grandes penillanuras.

ERA ARCAICA


La era Arcaica dio comienzo a la estructura geológica de la Península Ibérica. Hace 4.500 millones de años se desarrolló el conocido como período Precámbrico.
La actividad destacada de esta etapa es el plegamiento huriniano, un tipo de deformación en las rocas originado a causa de grandes esfuerzos compresionales por estar en zonas propicias para ello. Esta actividad tiene como consecuencia la formación del Macizo Precámbrico, una banda arqueada que emerge de noroeste a sureste formada por pizarras y gneis, rocas metamórficas, muy propicias a la fractura.
Este Macizo comprendía la actual Galicia y puntos aislados sobre los actuales Sistema Central y Montes de Toledo.
Años más tarde fue arrasado por la erosión y cubierto casi en su totalidad por los mares paleozoicos, por lo que sufrió un proceso de denundación del relieve y un posterior cambio eustático.


OROGÉNESIS PENINSULAR